12/03/2026
Estaban preparados porque cada expedición tomaba once horas: dos horas y media para descender, seis horas para trabajar en la investigación, y dos horas y media para ascender.
Estaban explorando la Fosa de Atacama, el sitio más profundo del mar chileno. El lugar ha sido objeto de estudios geológicos debido a su importancia en la tectónica de placas, ya que marca el límite donde la placa de Nazca se subduce bajo la placa Sudamericana.
La Fosa de Atacama se extiende por 5.900 kilómetros frente a las costas de Chile y Perú. Con más de 8 mil metros de profundidad, es el punto más profundo del Pacífico suroriental.
Pero otra cosa es estar allá.
“Durante las once horas predominó el silencio, interrumpido por nuestras conversaciones y por la señal acústica que el sumergible envía al barco para reportar su estado”, nos comentó por mail Valeria Cortés. “Esa señal tiene un sonido muy particular y futurista, parecido al de Arturito en Star Wars”.
La hazaña de la geofísica Valeria Cortés tuvo lugar el 23 de enero, y es parte de la expedición JCATE 2026 (Joint China-Chile Atacama Trench Expedition), una alianza estratégica entre el Instituto Milenio de Oceanografía de la Universidad de Concepción (IMO-UdeC) y el Instituto de Ciencia e Ingeniería de Aguas Profundas (IDSSE) de la Academia China de Ciencias.
Valeria Cortés, geofísica y magíster en Geofísica de la Universidad de Chile (con un doctorado en la Northern Arizona University), aportó una mirada sismológica al estudio de la fosa. Su afán es contribuir a una mejor comprensión de los terremotos y tsunamis.
—¿Qué se ha descubierto en la Fosa de Atacama?
“La Fosa de Atacama presenta una gran biodiversidad. Su ecosistema tiene características muy particulares, sólo observadas en Chile, como un mayor número de especies de peces en comparación con otras fosas oceánicas. Además, hemos podido observar derrumbes, fallas y depósitos asociados a movimientos violentos del suelo marino, producto del choque entre las placas tectónicas de Nazca y Sudamericana”.
Valeria Cortés bajó a verlas.
No es la primera expedición a las aguas profundas de la Fosa de Atacama. Hace cuatro años, en enero de 2022, los científicos descendieron por primera vez a lo más profundo del mar chileno. En esa oportunidad, el biólogo marino Osvaldo Ulloa, director del Instituto Milenio de Oceanografía de la Universidad de Concepción (IMO-UdeC), se convirtió en el primer chileno que llega hasta 8 mil metros de profundidad.
Aquella expedición fue muy distinta de la de este año.
“En la de 2022 se realizaron sólo dos inmersiones, mientras que en la de este año, 36 inmersiones”, nos explicó Ulloa. “En 2022, el objetivo principal era de exploración oceánica: llegar por primera vez en un vehículo tripulado al fondo de la Fosa de Atacama”.
El sumergible de máxima profundidad para dos ocupantes DSV Limiting Factor de 2022 no tenía la capacidad de recolectar muestras. En cambio, en la expedición JCATE 2026 se exploró una región mucho más extensa, desde Caldera a Pisagua, y se pudieron realizar observaciones científicas detalladas y recolectar material utilizando el sumergible Fendouzhe.
El sumergible tripulado Fendouzhe (“Luchador”) puede transportar a tres personas a grandes profundidades, realizar mediciones directas y recolectar muestras mediante brazos robóticos de alta precisión. Con él se consiguió recolectar por primera vez una gran cantidad de material biológico, geoquímico y geológico que no se había podido obtener utilizando métodos más tradicionales de muestreo. “Se espera descubrir muchas nuevas especies, nuevos ecosistemas que no dependen de la energía solar, sino de energía química de origen geológico”, añadió Ulloa.
Muchas especies son propias de esta zona y no aparecen en otras fosas similares. Es por el aislamiento geográfico.
CRÉDITO DE LA FOTOGRAFÍA: MATÍAS PIZARRO URRUTIA (IMO-UdeC)