10/02/2026
DURANTE LA CONFERENCIA DE LAS NACIONES UNIDAS sobre la Diversidad Biológica (COP15), que se realizó en 2022 en Montreal, las naciones se comprometieron a reducir los riesgos asociados al uso de plaguicidas en la agricultura en un 50% para el 2030.
Pero los compromisos no siempre se cumplen y, al parecer, las cosas no van como deberían ir.
El jueves 5 de febrero, investigadores de la universidad alemana de Kaiserslautern-Landau dieron a conocer en la revista Science que este objetivo se encuentra “gravemente amenazado”.
En la Cumbre sobre la Diversidad Biológica no se fijó el nivel base de plaguicidas sobre el que habría que reducir a la mitad. Es por ello que el equipo de científicos, liderado por Jakob Wolfram, desarrolló el índice de Toxicidad Total Aplicada Agregada (TAT), una herramienta que permitió evaluar, por primera vez, el riesgo real de 625 plaguicidas sobre ocho grupos de seres vivos.
El aumento se debe a la mayor cantidad de plaguicidas aplicados y a la creciente toxicidad de los propios ingredientes activos (en particular, los insecticidas).
“Utilizamos datos sobre el uso de cada plaguicida por cantidad, país y año, así como su toxicidad para ocho grupos de organismos; es algo que con pocos datos proporciona una indicación sencilla del posible impacto de esos plaguicidas en la biodiversidad. Eso permite ver las tendencias y evaluar si se cumplen los objetivos de las Naciones Unidas”, señaló Jakob Wolfram a La Vanguardia. “Además, por primera vez se evalúa un conjunto global de plaguicidas en relación con los riesgos que suponen para las especies”.
El estudio analizó el 80% de los cultivos de la Tierra y concluyó que potencias como China, Brasil, Estados Unidos y la India contribuyen conjuntamente hasta con el 68% de la tasa de toxicidad global.
Los resultados demuestran que la mayoría de los países no alcanzará a cumplir los objetivos de reducción de pesticidas de la ONU sin cambios sustanciales.