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Opinión - La importancia del cobre en tiempos de pandemiajueves, 16 abril 2020

En medio de la crisis actual, se le debería prestar más atención al cobre, por sus propiedades biocidas y antimicrobianas, sostiene en esta columna de opinión el profesor Marcos Flores, del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile e investigador del Núcleo Milenio de Nanotecnología MultiMat.


Todo el mundo está buscando formas de controlar la propagación del coronavirus. Es un hecho bien reconocido que su primera vía de transmisión son los aerosoles generados por quienes están infectados; de ahí, las necesarias restricciones de distanciamiento social.

Menos atención se le ha prestado a la estabilidad del virus en superficies como vehículo de transmisión. Sobre este tema, solo se han establecido protocolos de limpieza con distintos agentes.

Pero ¿qué tal si hacemos que las superficies expresen sus propiedades?

Es un hecho conocido que los microorganismos se pueden desarrollar con más facilidad en algunas superficies que sobre otras, debido a que las primeras les brindan las condiciones necesarias para su proliferación. No obstante, desde otro punto de vista, hay superficies de materiales (especialmente metálicas, pero no todas) sobre las cuales se inhibe su crecimiento.

De seguro no estoy diciendo nada nuevo sobre esto. De hecho, una rápida búsqueda en Internet arroja más de 37 mil estudios acerca del uso de superficies en cuidados hospitalarios para el caso del cobre. Se han destacado sus propiedades biocidas, antimicrobianas, su capacidad de matar bacterias y hasta de neutralizar virus. En fin, la literatura es vasta y bien documentada, aunque todavía permanece abierto el debate acerca de los diversos mecanismos a través de los cuales la superficie de este material actúa sobre diversos microorganismos.

Reintroducir el cobre

Si bien históricamente se ha utilizado ampliamente el acero inoxidable (por su durabilidad), como también hay varios argumentos a favor de plastificar las superficies para incrementar su uso, ahora —en tiempos de pandemia— se le debería prestar más atención a nuestro metal rojo, el cobre. Recientemente, un grupo de médicos e infectólogos publicó en la prestigiosa revista “The New England Journal of Medicine” un estudio en donde se compara el tiempo de vida media del SARS-CoV-2 (o COVID-19) en distintas superficies. Concluyeron que las superficies de cobre son efectivas para matar el virus. El virus tiene una vida media de poco más de una hora en el aire (en aerosol), pero este tiempo sube a casi seis horas en superficies de acero, e incluso a siete horas en una superficie plástica (polipropileno en este caso), pero en superficies de cobre este tiempo se reduce a casi ¾ hora (45 minutos). Es decir, el cobre reduce el tiempo de permanencia del COVID-19 en las superficies comparado con el acero o el plástico.

Si esto es así, ¿por qué no reintroducir el cobre en mesones de atención de oficinas, donde se recibe una alta cantidad de público? ¿Por qué no imponer su uso en las flamantes instalaciones médicas que se están inaugurando hoy en día en Chile?

Y, por supuesto, es necesario dar impulso a la innovación en nanotecnología para el desarrollo y síntesis de nanopartículas de cobre que impregnen superficies que no pueden ser de este metal, como las mascarillas médicas o incluso la telas de confección.

Marcos Flores
Académico
Departamento de Física
Universidad de Chile
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