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Opinión - A la búsqueda de mundos en torno a otras estrellasviernes, 24 enero 2020

El miércoles 16 de enero, astrónomos descubrieron la “Súper-Tierra” más cercana a nuestro planeta. En el importante hallazgo participó James Jenkins, astrónomo del Departamento de Astronomía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, quien nos envió esta columna de opinión.


La humanidad ha llegado a una etapa en la que podemos, casi de manera rutinaria, descubrir pequeños mundos orbitando a estrellas distintas al Sol; los así llamados “exoplanetas”. La búsqueda de estos mundos cercanos ha avanzado de la mano de los gigantescos avances en innovación tecnológica que vemos alrededor nuestro, especialmente aquellos relacionados con la estabilización de los espectrógrafos de precisión. Hoy, podemos contar muchos ejemplos de pequeños planetas que se aproximan a la masa y el tamaño de la Tierra, que han sido descubiertos utilizando una combinación de tecnologías basadas en el espacio y en la tierra. La primera verdadera “exo-Tierra” parece estar a la vuelta de la esquina.

Uno de los más recientes ejemplos de detecciones de exoplanetas se realizó orbitando nuestra estrella vecina más cercana, Próxima Centauri, que se encuentra a una distancia de apenas 4,2 años luz del Sol (40 billones de kilómetros). Se la conoce como una pequeña estrella enana M, que es el tipo más pequeño de estrellas que puede existir en nuestro universo. Mide alrededor de un décimo del tamaño de nuestro Sol, y ya se sabía que la orbitaba un planeta del tipo terrestre llamado Próxima b. Ahora, hemos descubierto un segundo planeta en este sistema, Próxima c.

Si bien, Próxima b orbita en la “Zona Habitable” de la estrella, que es la distancia desde la estrella donde un pequeño planeta parecido a la Tierra podría tener agua líquida en su superficie, Próxima c orbita mucho más lejos de Próxima Centauri, a una distancia 1,5 veces más lejana que la de la Tierra al Sol, de modo que el año en Próxima c dura alrededor de 1.900 días. Esto significa que el planeta va a ser mucho más frío, y que no es probablemente un buen lugar para empezar a buscar agua líquida en la superficie. Es también más masivo que Próxima b, con una masa mínima de alrededor 6 veces la de la Tierra, lo que significa que es el planeta tipo Súper-Tierra más cercano que conocemos hasta ahora. Estas Súper-Tierras son el tipo más común de planetas que se sabe que existan en la galaxia. Tienen entre 2 y 10 masas de la Tierra, y orbitan alrededor del 40% de estrellas como el Sol. Curiosamente, nuestro Sistema Solar no contiene un planeta tipo Súper-Tierra, lo que nos hace preguntarnos cuán común son realmente sistemas planetarios como el nuestro.

El descubrimiento de Próxima c fue parte del proyecto Red Dots, que apunta a mapear los sistemas planetarios que orbitan las estrellas M más cercanas al Sol. Se obtuvieron más de 17 años de datos utilizando dos instrumentos basados en Chile, los espectrógrafos UVES y HARPS. Estos espectrógrafos de precisión pueden dispersar la luz incidente de una estrella para producir un patrón similar al de un arco iris que nos permite estudiar los productos químicos presentes en las atmósferas de las estrellas. Con el tiempo, pequeños movimientos de este patrón químico pueden revelar la presencia de planetas orbitando, con la precisión de un metro por segundo, la misma que la velocidad típica de una persona caminando.

James Jenkins
Profesor Asociado
Departamento de Astronomía
Universidad de Chile
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