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La proeza del Falcon Heavy, la fortuna de Elon Musk y las penurias de la NASA viernes, 02 marzo 2018

El martes 6 de febrero ocurrió algo verdaderamente impresionante. Se vio el lanzamiento del cohete operativo más poderoso del mundo: el Falcon Heavy, de SpaceX, uno de los tantos emprendimientos extraordinarios del sudafricano Elon Musk.

“Va a ser un éxito emocionante, o un fracaso emocionante”, dijo el multimillonario. “Yo diría que valdrá la pena que se conecten”.

Tal cual. Explotaron los 27 motores del Falcon Heavy (el nombre está inspirado en la mítica nave de “Star Wars”) y levantaron al gigantesco cohete al espacio. Para comenzar a maravillar, los cohetes de refuerzo regresaron a la tierra y aterrizaron al mismo tiempo como un par de deportistas olímpicas de nado sincronizado.

Muchos dijeron que esto fue lo más sorprendente.

Es necesario recordar que durante mucho tiempo las naves espaciales estadounidenses —como las Apollo— no eran capaces de aterrizar y ser recuperadas; de modo que caían estrepitosamente en algún lugar del Océano Pacífico. (Mientras las rusas lo hacían lo más bien en territorio soviético.)

MUSK PUEDE MÁS

Eso ya fue bastante maravilloso, pero hubo más.

Todos estos cohetes llevan una carga útil, la mayoría de las veces un bloque de cemento. En este caso, Elon Musk decidió prestar su propio auto (un hermoso deportivo eléctrico Tesla Roadster, obviamente) como carga útil. Para hacerlo todavía más divertido, se les ocurrió poner un maniquí con un traje espacial verdadero (le llamaron “Starman”. El Roadster llevaba varias cámaras y transmitió en vivo durante 24 horas.

De acuerdo a Wikipedia, Elon Musk (@elonmusk) es conocido por ser cofundador de PayPal, Tesla Motors, SpaceX, Hyperloop, Solar City, The Boring Company (que fabricó unos llamativos lanzallamas) y OpenAI. La prestigiosa revista “Forbes” —que lo considera una de las 25 personas más poderosas del mundo— calcula que posee una fortuna superior a los 20.000 millones de dólares.

El último tweet de Elon Musk —quien, a fines del año pasado, hizo una visita misteriosa a Chile sobre la que se especuló mucho, pero de la que no se supo nada— dice que su Roadster ya superó la órbita de Marte y que ahora se dirige al cinturón de asteroides…

UNA TRISTE HISTORIA ESPACIAL

En realidad, la misión era sólo una “demo” para demostrar qué es lo que se puede hacer con vuelos espaciales como éste. Y lo que se puede hacer es utilizar este tipo de naves para enviar carga a la Estación Espacial Internacional, o arrojar satélites, o sacar a los Estados Unidos del estancamiento en el que ha quedado en la carrera espacial (frente a Rusia, principalmente, pero ya se aproxima China).

El lanzamiento del martes 6 de febrero fue el primer de intento de enviar un cohete con carga al espacio. Elon Musk confirmó que el Falcon Heavy está destinado a ser un cohete de carga y que se lanzará de nuevo en unos tres o seis meses. A la larga, se lo utilizará para entregar cargas útiles como satélites para compañías privadas y militares.

Es necesario recordar que la NASA privatizó sus esfuerzos para llevar personas al espacio. El programa —financiado por el Gobierno de los Estados Unidos y administrado por la NASA— se llama Desarrollo de Tripulación Comercial (Commercial Crew Development). Dentro de este programa, las empresas Boeing y SpaceX están enfrascadas en un duelo para ser las primeras en enviar personas al espacio dentro de sus cápsulas. SpaceX podría hacerlo en diciembre; Boeing, en noviembre. Pero muchos creen que Elon Musk sacará un as de debajo de la manga y no se dejará derrotar.

Tras el último vuelo del transbordador espacial, en julio de 2011, Estados Unidos perdió su capacidad de enviar tripulaciones al espacio y, para ir a la Estación Espacial Internacional, se ve en la obligación de “hacerles dedo a los rusos”.

CRÍTICAS, ELOGIOS, RISAS

Algunos opinaron que lanzar un automóvil deportivo eléctrico de lujo al espacio no era más que un truco publicitario. Es el caso de la revista online Salon.com, que considera que arrojar un Tesla en órbita es una bofetada en la cara de la ciencia verdadera. ¿Por qué no enviaron una flota de pequeños satélites en órbita?; ¿por qué no aprovecharon de realizar experimentos científicos?

Para Salon, lanzar el caro convertible rojo —que vale más de $60 millones— es un intento de pasar a la posteridad como las pirámides de los farones o las bibliotecas de Andrew Carnegie.

“Musk podría haber usado su riqueza y su fama para ayudar a la ciencia espacial verdadera”, escribe Keith A. Spencer, Cover Editor de Salon (@_kaspencer), y quien antes escribía en Dissent. “En cambio, él envió al espacio un monumento a su inmenso ego”.

Por el contrario, otras personas lo tomaron con alegría. Los astrónomos Gianluca Masi, del Virtual Telescope Project, y Michael Schwartz, fundador de los Tenagra Observatories, han estado observando pacíficamente el hermoso auto rojo desde que despegó. Incluso, para el Día de San Valentín, realizaron una transmisión en vivo del convertible diluyéndose en el espacio (“mientras se sumerge en el espacio profundo”).

Por último, otros dijeron que todo era falso, que probablemente lo habían filmado en un hangar de Hollywood, como la llegada a la Luna en 1969. Y que el hermoso auto rojo cereza sigue escondido en el garaje de Elon Musk.

web SpaceX

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