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La ruta verde del metal rojolunes, 20 mayo 2019

Antofagasta Minerals busca combatir el cambio climático utilizando fuentes de energía limpias en todas sus operaciones. La meta es lograr una disminución de 300 mil toneladas de emisiones de dióxido de carbono para el año 2022.


Chile tiene la radiación solar más alta del mundo; vientos para desarrollar energía eólica; capacidad para desarrollar biogás y recursos geotérmicos. El país ha multiplicado las cifras de inversión en energías renovables no convencionales (ERNC): de 1.300 millones de dólares en 2014 a 3.200 millones de dólares en 2015.

Antofagasta Minerals sigue el mismo camino. Hoy, un 23,2% de la demanda eléctrica total de la compañía proviene de fuentes de energía renovables. Esto equivale a 798,8 GWH/año.

“El Grupo Minero se propuso reducir en 300 mil toneladas las emisiones de dióxido de carbono (CO2) durante el quinquenio 2018-2022”, señala Roberto Muñoz, gerente de Energía de Antofagasta Minerals. Con este fin, la organización proyecta cómo hacer efectiva su política energética, donde se incluye el Estándar de Cambio Climático.

El objetivo es establecer cómo mitigar las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI). “Necesitamos fomentar la innovación, investigación y aplicación de mejoras en términos de gestión energética, incluyendo eficiencia en la integración de las ERNC y la renegociación de contratos eléctricos que prefieran tecnologías más limpias”, explica Muñoz.

Nada es fácil

El proceso de cambio hacia una compañía más sustentable no es sencillo. “Para trabajar a favor de la productividad, se debe analizar la viabilidad de cada cambio de fuentes de energía y resguardar la calidad”, afirma Rodrigo Moya, gerente de Medio Ambiente de Antofagasta Minerals. “El fin es llegar a procesos más limpios, que, a su vez, sean más eficientes desde el punto de vista del proceso”.

En estos momentos, un alto porcentaje del consumo proviene de centrales convencionales a carbón, pero se espera que en un futuro no lejano se utilice solamente energías renovables. “Esto lo lograremos a través de acciones concretas a partir del año 2022”, añade Rodrigo Moya.


La correa mágica

La operación que tiene la matriz energética más equilibrada es Minera Los Pelambres. Tiene dos centrales fotovoltaicas (Javiera y Conejo), el parque eólico El Arrayán y la correa regenerativa, un proyecto de innovación de la compañía que suministra la energía eléctrica equivalente a la totalidad de la demanda del sector mina.

En Minera Zaldívar, a partir de junio de 2020 el 100% de la energía que utilizará la compañía será limpia, desplazando al carbón que es el principal elemento de generación. Un acuerdo con Colbún permitirá reemplazar emisiones equivalentes a 350 mil toneladas de gases de efecto invernadero anuales.

En Minera Centinela, hoy la base de la energía es el carbón, pero también se pretende migrar hacia una producción no contaminante. En abril comienza una licitación para construir una planta de 23 MW de autogeneración con tecnología solar fotovoltaica, un proyecto que posteriormente será complementado con una planta de 100 MW, adelanta Diego Lizana, subgerente de Eficiencia Energética de Antofagasta Minerals.

La electromovilidad: cada más interesante 

En 2017, las ERNC representaron el 54% del requerimiento total de la Minera Los Pelambres y el 21% del Grupo.
“Estas medidas conllevan una inversión que depende de la magnitud del cambio que se desea implementar. Para la generación de electricidad basada en energías renovables, la inversión es altamente rentable, al igual que en el caso de las plantas solares térmicas”, señala Diego Lizana.

En el caso de la electromovilidad, desde el punto de vista costo-beneficio cada día se acerca más a las tecnologías convencionales, de modo que se espera que la adopción sea gradual, pero permanente en el tiempo, anticipa Diego Lizana. “Por supuesto, el desafío es lograr que los principales equipos móviles sean 100% eléctricos en el largo plazo”.

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